Briñas

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El Puente de Briñas
El Puente de Briñas

Puente de Briñas

Un paseo junto al río Ebro a su paso por la localidad de Briñas nos lleva hasta el conocido como el Puente de Briñas.

El puente se alza sobre el Ebro, entre Haro y Briñas, en el denominado “Portal de la Rioja”, próximo a las Conchas de Haro. Como el de San Vicente de la Sonsierra cruza el río en una de sus formaciones más singulares: un gran meandro en forma de herradura rodeado de hitos calizos pertenecientes a los Montes Obarenses, por la margen derecha, y a la sierra de Cantabria, por la izquierda. Nexo histórico entre ambas orillas, está considerado la llave de acceso a La Rioja Alta desde el norte, aunque tal vez no fuese el único paso en una zona muy humanizada.

Realizado en piedra de sillería labrada y trabajada a escoda (herramienta en forma de martillo, con corte en ambos lados, para labrar piedras y picar paredes). La estructura de este puente aparece conformada en lo fundamental por siete ojos en forma de arcos apuntados y de medio punto, no todos de la misma luz, y seis machones con forma de proa aguas arriba y rectos aguas abajo.

Es de estilo gótico construido y reformado en el siglo XIII, XV y en la actualidad, las investigaciones enmarcan su construcción dentro de la política poblacional llevada a cabo por diferentes monarcas castellano-leoneses desde finales del siglo XI, tanto para fijar la población existente como para atraer a nuevos colonos mediante la concesión de fueros y cartas pueblas. Para ello, el mantenimiento y modernización de las redes viales, en las que se incluían estos puentes, era fundamental. Algunos estudiosos opinan que se pudieron reutilizar materiales de un puente desaparecido que unía Dondón con Briñas; otros creen que el material salió de una “calera” (cantera) que se nombra en un documento de 1320, situada a 1,5 km del puente, y que la obra dependió enteramente del Concejo de Haro, pues beneficiaba a vecinos que tenían tierras o las trabajaban en la otra orilla del río. En época de los Reyes Católicos, también sería importante el cobro de peaje. Las reformas y reparaciones (muchas motivadas por las fuertes riadas) realizadas entre los siglos XV y XIX configuran la actual construcción.

La importancia de este puente se explica por ser uno de los pocos que atraviesan el Ebro a su paso por esta provincia, incorporado además al Camino de Santiago y a otras vías entre La Rioja, Álava y Burgos anteriores al Medievo. A ello se une su interés paisajístico, en un amplio vado, a las afueras de Haro. Su figura se divisa desde la N-124, ofreciendo una de las panorámicas más características de estas tierras.